La adicción infantil a las pantallas: Efectos en el desarrollo y estrategias para padres
Por Lissett Flores
Estamos en la era digital y es innegable que las pantallas digitales han tomado un papel central en la vida cotidiana de todos, pero es preocupante cuando observamos el protagonismo que tienen en la vida de nuestros hijos.
Desde la educación online hasta en el entretenimiento, los dispositivos tecnológicos son omnipresentes e indispensables para algunas tareas. Sin embargo, esta conexión constante, genera inquietud sobre la posible adicción a las pantallas y sus efectos en el desarrollo infantil.
Todos somos testigos de cómo está cambiando la infancia de nuestros hijos; sustituyendo los juegos habituales en la calle, una agradable lectura, una película en familia o la charla con un amigo; por la “compañía” de la tablet o el celular.
En este artículo queremos explorar el impacto del uso desmedido de las pantallas en los niños y ofrecer algunas recomendaciones, para que los padres puedan mitigar este problema, que hoy es más común de lo que pensamos.
¿Por qué un niño puede tener adicción por las pantallas?
Según explican los especialistas, la dopamina es la hormona responsable de impulsar y reforzar los hábitos.
Los estímulos producidos por las pantallas y los contenidos digitales, pueden activar el sistema de recompensa de la dopamina en el cerebro, creando un circuito de retroalimentación de dopamina similar al que se encuentra en los cerebros de los consumidores de otras sustancias adictivas.
Las pantallas emiten estímulos táctiles, luminosos y auditivos al mismo tiempo y los niños reciben una sobre estimulación que pocas cosas en su entorno la generan, lo que les causa desinterés por otras actividades y/o entretenimiento.
¿Cuáles son los efectos de la adicción a las pantallas en el desarrollo Infantil?
Son muchos los efectos que pueden experimentar los niños por el uso indiscriminado de pantallas; y estos no se ven de forma inmediata, sino que pueden presentarse a mediano o largo plazo. Entre ellos están:
1. Impacto en la salud física
El uso excesivo de dispositivos tecnológicos puede contribuir a un estilo de vida sedentario, aumentando el riesgo de obesidad infantil. Además, la exposición prolongada a las pantallas puede provocar problemas visuales, como la fatiga ocular digital.
2. Problemas de desarrollo cognitivo
El uso de estos dispositivos puede afectar el desarrollo cognitivo de los niños. Estudios han demostrado que la exposición a contenidos inapropiados o el uso excesivo de videojuegos, pueden influir negativamente en la atención, la memoria y la capacidad de resolución de problemas.
Los niños que pasan mucho tiempo frente a pantallas, generalmente presentan dificultad para concentrarse en tareas que requieren pensamiento crítico y creatividad.
3. Efectos Emocionales y Sociales
También pueden experimentar niveles más altos de ansiedad y depresión. Ya que el uso excesivo de esta tecnología puede interferir en el desarrollo de habilidades sociales, y los pequeños pierden y hasta desplazan oportunidades para interactuar con otros infantes.
Según Diana Sanabria, docente y terapista de lenguaje, “el desarrollo integral de los niños viene dado por el logro de hitos establecidos por edades. Para que este desarrollo sea posible, los niños necesitan estar expuestos a situaciones reales donde desarrollen habilidades motrices, sociales, lingüísticas y de resolución de problemas. Las cuales se ven completamente limitadas con el uso de pantallas, ya que nuestros niños van a desarrollarse en la medida que: corran, trepen, pinten, armen, desarmen, griten, hablen, se tropiecen y aprendan a levantarse. Entre otras habilidades que con una pantalla en mano no podrán lograr”, aseveró la especialista.
¿Cuales estrategias podemos aplicar para evitar la adicción a las pantallas?
Aunque la tarea no es nada fácil, tampoco será imposible liberar a nuestros hijos de los dispositivos electrónicos, y para ello se pueden seguir estas recomendaciones:
1. Establecer límites de tiempo
Establecer límites claros sobre el tiempo que pueden pasar frente a las pantallas. La Academia Americana de Pediatría sugiere que no debe exceder una hora al día.
2. Fomentar actividades alternativas
Incentivar a los niños a participar en otras actividades. Organizar juegos al aire libre, deportes, arte y la lectura.
3. Ser un modelo a seguir
Los padres también pueden reducir su tiempo en pantalla y participar en actividades familiares sin tecnología, pueden establecer un ejemplo positivo.
4. Crear un entorno balanceado
Crear un entorno equilibrado donde la tecnología sea una herramienta útil, pero no el único recurso.
5. Dialogar abiertamente
Mantener una comunicación abierta sobre el uso y los riesgos de la tecnología, puede fomentar la responsabilidad y autocontrol.
La principal recomendación que se da a los padres para lograr un proceso exitoso, es realizar los cambios de rutina de forma progresiva y con mucha paciencia. Aunque se observen algunas conductas contradictorias como ira, tristeza o ansiedad, lo adecuado es explicarles los beneficios de estos cambios, pero sin devolverles el dispositivo.
Con un enfoque consciente y proactivo, es posible que los pequeños puedan disfrutar los beneficios de la tecnología sin caer en la adicción.