Marisela Cueva-Sarmiento

19 May, 2026 | Entrevistas

Marisela Cuevas-Sarmiento: «Una cosa es tener un hobby y otra muy distinta es monetizarlo para convertirlo en un negocio»

Por Revista Arahú

Ideas, sueños, metas y planes: todo se puede hacer realidad, pero es necesario tener claro cuál es el problema que vas a resolver y contar con un modelo de negocio que lo sustente. Esto puede sonar automático, pero para la economista especialista en neuroeconomía, Marisela Cuevas-Sarmiento, en esta fase del emprendimiento intervienen factores clave para hacerlo posible.

“La mayor parte de nuestras decisiones económicas termina tomándose más desde la emoción que desde el frío cálculo económico racional, aunque creamos lo contrario”. (Economía de las emociones – Marisela Cuevas y Sebastián Laza).

Pasos para hacer tu emprendimiento realidad en 2026

¿Qué es lo primero que debería poner en orden alguien que tiene una idea y decide, finalmente, lanzarse a emprender en este momento?

Lo primero es saber con claridad cuál es el problema que está resolviendo o la necesidad que está satisfaciendo. Porque si no, va a tener un negocio basado en lo que él cree que necesita el mercado, pero de lo que no está seguro. Esa es la primera pregunta que hay que trabajar. Luego, llevar eso nuevamente a un modelo de negocio que le permita validar esa idea y saber si realmente existe un mercado dispuesto a pagar por esa solución que está creando.

A veces nos dicen que los negocios son fríos, pero tú planteas lo contrario. ¿Cómo se construye una estrategia donde las emociones del dueño y del cliente realmente tengan un lugar?

Básicamente, entendiendo que eso es lo que estamos vendiendo. Las personas no compran productos o servicios, compran las emociones que esos productos o servicios les hacen sentir. Tenemos un componente emocional que es lo que mueve la decisión de compra; en la medida en que logremos identificar la emoción que asiste a nuestro cliente en base al problema que le solucionamos, podemos construir una propuesta de valor que haga match con lo que él espera.

En lo personal, trabajo con ocho emociones básicas, entendiendo que no son ni buenas ni malas. Debemos despertar en el cliente emociones que lo lleven a quedarse con nuestro producto. Eso se trabaja desde el neuromarketing y el marketing sensorial. Debe haber coherencia entre la propuesta de valor, la atención al cliente, el branding —no solo el que se ve, sino el que no se dice— y la comunicación no verbal. Sin coherencia, la emoción no llega.

Marisela, hablas de que el precio no es solo un número, sino un «retorno emocional y creativo». ¿Cómo puede un emprendedor valorar su trabajo sin sentir que está «cobrando de más» o perdiendo su esencia?

Considero que lo más importante es definir claramente sus costos y, dentro de ellos, identificar cuál va a ser su salario. En función de eso, se establece un margen de ganancia acorde. El modelo de negocio es una herramienta que nos permite captar y entregar ese valor diferenciador. Sentir que se está «cobrando de más» es una impronta que el dueño le coloca al negocio; él tiene que estar seguro de que lo que vende tiene valor, porque si no, el cliente percibirá que no vale el precio fijado. Hay que creerse la promesa que se está dando.

Marisela Cueva-Sarmiento

Estrategia y marca personal: El pulso del segundo semestre de 2026

En lo que va de año, ¿qué has notado que ha cambiado fundamentalmente en la forma de crear una marca personal que de verdad conecte?

Lo que ha cambiado es el consumidor. Todo negocio que quiere conectar tiene que estar profundamente claro de a quién le vende. Actualmente, la Inteligencia Artificial tiene un componente muy importante tanto en dueños de negocios como en consumidores. Por eso, hoy más que nunca, hay que trabajar una marca personal que se sienta auténtica; ante tantas opciones para elegir, la autenticidad es el diferenciador.

Sobre el riesgo: solemos escuchar que «el que no arriesga, no gana», pero para una PYME el riesgo asusta. ¿Cómo saber qué riesgos valen la pena y cuáles son solo saltos al vacío?

Yo no siento que algo tenga que «valer la pena», sino que vale el esfuerzo y la emoción que le pongas. El riesgo siempre será la oportunidad para probar si algo funciona. Mientras más rápido nos equivoquemos, mejor, porque tenemos chance de corregir. No hay negocios exitosos desde el primer día; un salto al vacío te permite hacer correcciones. El punto fundamental es tener claro el objetivo para trazar una estrategia del punto A al punto B. Siempre habrá puntos ciegos y amenazas externas, pero el detalle está en mantener el foco en el problema a resolver y en quién es el cliente.

A veces la marca dice una cosa y el negocio hace otra. ¿Cuál es el secreto para que un negocio pequeño mantenga la coherencia mientras va creciendo?

No hay secreto, lo que hay es disciplina, constancia y coherencia. La respuesta larga es que la coherencia no se improvisa: se diseña y se protege. Al principio, un negocio está entre dos fuerzas: o se expande (más clientes y productos) o se enfoca en su diferenciador. Los negocios que pierden la coherencia son los que están reaccionando sin un plan. Los que se mantienen son los que toman decisiones alineadas al objetivo inicial. Hay que tener reglas internas claras y procesos, aunque todavía no se tenga el gran capital, y no aferrarse a querer crecer rápido sacrificando la consistencia.

Muchos emprendedores sienten que deben ser «creadores de contenido» antes que dueños de negocio. ¿Es necesario invertir tanto tiempo ahí o hay una forma más humana de mostrarse?

El tema de las redes sociales está sobrevalorado y genera mucha angustia. Muchos saben hacer su producto, pero la dinámica actual los obliga a estar en redes y eso abruma. Hay que estar en las redes donde esté tu negocio, no en todas. La autenticidad —una no desordenada— y un branding que arrope tus contenidos permitirán generar ese primer flujo de caja que deberías utilizar para delegar esa función lo más pronto posible. El dueño debe enfocarse en las ventas, que es lo más crítico.

El éxito real: Más allá de la rentabilidad

¿Cuándo dirías que tu marca personal ha alcanzado el éxito de verdad?

Cuando has logrado el objetivo que te planteaste. Si no hay objetivo, no sabrás si ya llegaste. El éxito es muy personal, pero es fundamental escuchar voces ajenas al negocio que te permitan ver los puntos ciegos. Puedes saber mucho de tu oficio, pero quizás no de métricas.

Esa diferencia entre un hobby caro y un negocio rentable hay que tenerla clara desde el principio. El éxito no es solo dinero; tiene que haber elementos espirituales y emocionales. No tiene sentido una empresa muy rentable si en el camino dejaste a la familia o te quedaste solo. El éxito es también tener un soporte emocional, ser feliz y disfrutar la vida. Si tu negocio te da eso, tienes la fórmula perfecta.

Perfil: Marisela Cuevas-Sarmiento
27 años de experiencia profesional. Economista especialista en neuroeconomía, planificación estratégica y modelos de negocios.
Alcance Global: Ha asesorado negocios en más de 8 países, incluyendo Estados Unidos, España, Irlanda y Australia.
Compromiso social: Voluntaria en organizaciones de apoyo al emprendedor en Uruguay, Venezuela y España.
Liderazgo Empresarial: Fundadora y socia del ecosistema para empresarias INSIDE Networking.
Autora: Coautora de los libros Economía de las Emociones y Precios Conectados.

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